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5/4/2006 Burocracia SindicalReforma 04/mayo/2006
por Catón
No me explico por qué los mineros del carbón defienden a su líder, Napoleón Gómez Urrutia. Es como si los pollos defendieran al Kentucky Fried Chicken. Napoleón no conoce el carbón ni en una carne asada. Heredó el sindicato de su padre, igual que la muchacha del talón recibió como herencia de su mamá el Paseo de la Reforma después de que la señora ejerció por muchos años en esa prestigiosa rúa el noble oficio de las cuatro letras. Gómez Urrutia es uno de los restos de aquel sindicalismo priista que tanto dañó -y sigue dañando- a este país, y que hizo de los obreros lo mismo que el ejido hizo de los campesinos: una especie de menores de edad o incapacitados sujetos a tutela. El corporativismo anuló la libertad de asociación, conculcó los derechos de los trabajadores y los aherrojó con la nefasta cláusula de exclusión, atentado el más grande contra la dignidad de la persona. Subsisten aún los vicios de ese sistema sindical corrupto que fue uno de los pilares que sostuvieron al PRI durante siete décadas. Los líderes siguen eternizándose en su cargos, y llegan a ellos por procedimientos antidemocráticos. Obreros y empresarios por igual deben pagar el alto costo de una pesada burocracia sindical, y la reforma laboral, indispensable en este tiempo, condición sine qua non para la modernización de México, tiene su principal estorbo en esos líderes parasitarios. Y ya no digo más. Aquí dejo la pluma, pues siento que se me están removiendo todos los humores del cuerpo: los naturales o constitutivos; los producidos o segregados; los excretorios o de exhalación y los mediatos, líquidos y semilíquidos. Cuando esos elementos se me alteran pierdo la sindéresis y concinidad que necesito para cumplir la modesta misión que me he fijado: la de orientar a la República. Mejor narraré algunos cuentecillos a fin de restituirle al país el sosiego que de seguro le quitaron mis palabras... Floriselia, joven hija de don Poseidón, llegó al pueblo procedente de la gran ciudad, y en su casa anunció con lacrimoso acento: "Me reprobaron en la Universidad". "¡Cómo! -exclama el rústico y severo genitor-. ¿Quieres decir que te tronaron?" "¡También eso!" -estalla en llanto Floriselia... Nalgarina Grandchichier estaba en el proceso de divorciarse de su esposo. Le aconseja su abogado: "Y por favor, señora, la próxima vez que yo diga frente al juez que es usted una mujer casta y honesta, una virtuosa dama, una esposa fiel, no ponga la cara de asombro que puso hoy"... Se encuentran dos amigas que hacía tiempo no se veían. Le dice una a la otra: "Estoy muy preocupada. Voy a tener un hijo". "¿Y eso te inquieta? -responde la otra-. ¡Yo tengo cuatro!" "Sí -concede la primera-. Pero tú estás casada"... Don Astasio llegó a su casa y encontró a su mujer, doña Facilisa, entrepiernada con un desconocido, al parecer repartidor en bicicleta, pues el tipo había dejado sobre el buró las cerchas de metal que los ciclistas usan para que la cadena de su ligero vehículo no les coja la pernera del pantalón. Útil adminículo es ése, y el hecho de que lo usara el hombre que estaba con doña Facilisa da idea del esmero que el joven ponía en el cuidado de su ropa. Pero estoy apartándome de mi relato. Vio don Astasio a su mujer con el concubinario y fue al chifonier donde guardaba la libretita en que apuntaba calificativos para decirlos a su esposa en esas ocasiones. Volvió y leyó con voz de tenedor de libros: "Mujer de la calle, prostituta, ramera, meretriz, daifa, zurrona, perendeca, mesalina, buscona, meretriz..." "¡Ay, Astasio! -lo interrumpe ella, mortificada-. ¿Ya vas a empezar con tus indirectas?"... FIN. 1/2/2006 Propósitos de año nuevoCambio Democrático - CatónHay quienes empiezan este año nuevo con temor por los eventos que pueden sobrevenir a causa de la elección presidencial de julio. Yo no abrigo esa inquietud, y si la abrigara la inquietud protestaría, pues no hace un frío tal que justifique dicha prevención. Es cierto: en el caso de la elección puede haber problemas antes del parto, durante el parto y después del parto. Será difícil que Madrazo y los priistas de viejo cuño resistan la tentación de ejercitar las viejas prácticas de manipuleo electoral, y más difícil será que López Obrador, si sale perdidoso por escaso margen, deje de recurrir a las tácticas en que él y los perredistas son tan duchos, las de tratar de ganar en las calles lo que en las urnas no pudieron conseguir. Otros se desasosiegan ante la posibilidad de que AMLO llegue a la Presidencia. Tampoco experimento yo esa zozobra. Los mexicanos hemos optado por el camino democrático. Si del ejercicio de la democracia deriva el hecho de que López Obrador sea el próximo presidente mexicano, asumamos eso como una consecuencia de la democracia, pero mantengámonos en ella y rechacemos toda acción que atente contra la vía que hemos escogido. México es un país muy grande. Un hombre solo no lo puede salvar, pero tampoco un solo hombre lo puede perder. 2006 es un año de grandes retos y oportunidades. Yo lo veo como un año decisivo para los mexicanos en todos los ámbitos. Este año es de elecciones presidenciales, es la oportunidad que tenemos de consolidar la democracia en nuestro país. Tenemos 364 días para confmirmarnos a nosotros mismos que podemos lograr mucho a pesar de nuestros políticos. Hoy 2 de Enero del 2006, quiero desearles un año de éxitos y alegrías. Hoy también les quiero pedir que no olviden sus propositos de año nuevo y que cada día se mentalicen para lograrlos, y entre sus propósitos uno de los principales sea ser mejor ciudadano. Queridos lectores, ¿cuáles son sus propósitos de año nuevo? 10/12/2005 Notables de AMLO - Sergio Sarmiento"Un consenso es cuando todos acuerdan decir colectivamente lo que nadie cree en lo individual". Abba Eban Ésta ha sido una muy intensa temporada de huracanes. Hemos recibido las visitas de "Emily", "Katrina", "Rita" y "Stan". En política también hemos sufrido intensas tormentas, las cuales han dejado a un buen número de damnificados. Todos los pactos de unidad del PRI, por ejemplo, parecen haber caído por tierra a raíz del hostigamiento sistemático a Roberto Madrazo y de la información sobre los presuntos depósitos en efectivo a cuentas bancarias de los hijos de Arturo Montiel. Éste y Madrazo parecen estar más empeñados en abrirle la yugular al rival que en lograr consensos. La tradicional civilidad interna del PAN ha caído también por tierra, al grado que la dirección nacional del partido amordazó ayer a los precandidatos al prohibirles ventilar sus quejas sobre los comicios internos. También canceló el segundo debate que se habría llevado a cabo antes de la tercera ronda de votación del 23 de octubre. El único ganón en toda esta turbulencia ha sido el virtual candidato presidencial del PRD, Andrés Manuel López Obrador. Mientras sus rivales en los demás partidos se destrozan entre sí, el tabasqueño hace una exitosa campaña a la vieja usanza, con gratificantes presentaciones masivas en ciudades y pueblos de todo el País. Los cuestionamientos que le hicieron hace unas semanas Cuauhtémoc Cárdenas y el subcomandante Marcos parecen haberse desvanecido del inconsciente colectivo de los perredistas. Poco a poco la izquierda nacional parece llegar al consenso de que Andrés Manuel es su candidato natural e inevitable. López Obrador ha conjuntado a su alrededor un bizarro equipo de viejos luchadores de la izquierda y antiguos operadores del sistema priista. A su lado se encuentran por igual el ex regente de la Ciudad de México Manuel Camacho Solís, el antiguo periodista colosista Federico Arreola y el intelectual José Agustín Ortiz Pinchetti. De entre las tribus tradicionales del PRD lo apoyan el grupo de Jesús Ortega y el de René Bejarano, a pesar del alejamiento que éste ha sufrido de las filas activas del partido. Pero también Amalia García, Leonel Cota Montaño, Ricardo Monreal y sus gentes se han sumado a su esfuerzo. La única amenaza que ha tenido López Obrador al logro de una inusitada unanimidad en el PRD ha sido el cuestionamiento persistente de Cuauhtémoc Cárdenas. Pero López Obrador ha tenido mucho cuidado en no responder a los ataques ni del ingeniero ni del Subcomandante Marcos. Su estrategia política es clara. Tiene que haber un villano claramente identificable y éste debe ser el "innombrable", Carlos Salinas de Gortari. Si Andrés Manuel responde a Cárdenas o al Sub, estará destruyendo esta estrategia. Ayer López Obrador dio a conocer su "consejo de notables", un grupo de intelectuales que lo asesorará en campos diversos. Entre ellos se cuentan el ex Ministro de la Suprema Corte Juventino Castro y Castro en materia judicial y el filósofo Luis Villoro en política social. Enrique González Pedrero, el ex Gobernador de Tabasco, con quien López Obrador trabajó en un primer momento para distanciarse después de él, será el asesor en política interior. La escritora Elena Poniatowska se encargará de la política cultural, José María Pérez Gay de la exterior y Rogelio Ramírez de la O de la económica. Javier Quijano, el abogado que defendió a Andrés Manuel del desafuero y que ha litigado a favor de Javier Moreno Valle en las disputas del canal 40, coordinará este consejo. Éste no es un gabinete en la sombra, como los que establecen los partidos de oposición en los regímenes parlamentarios, pero subraya que como Presidente, López Obrador tendría una banca importante de personajes que podrían ayudarlo a gobernar, aun en campos como el de la economía o el de la aplicación de la ley, donde amplios sectores de la población le tienen miedo. Ninguno de estos notables es perredista. Pero esto es algo que buscaba López Obrador. Él sabe que el voto perredista no es suficiente para llevarlo a la Presidencia. Para vencer necesita de cuando menos un 20 por ciento de votantes independientes. De ahí el esfuerzo de alcanzar a muchos electores que nunca han sufragado por el PRD. Andrés Manuel está sumando, y eso es inteligente. Mientras tanto, sus principales rivales políticos parecen empeñados en restar. Ésa, y no otra, es la consecuencia de sus pleitos. Bloqueos Ayer un grupo de trabajadores del IMSS bloquearon casi todo el día la capitalina calzada de Tlalpan. La policía del DF, como es usual, sólo se dedicó a apoyar el bloqueo. En cambio, a los motociclistas que sin bloquear se manifestaron el sábado por un trato más equitativo los han perseguido ferozmente. La aplicación de la ley en la Capital sigue siendo discrecional. 9/23/2005 La Gran Estafa - German DehesaNadie quiere que le vaya mal a Fox, porque si le fuera mal a Fox, le iría mal a México. Con levísimas variantes ésta ha sido la cantaleta de los más connotados priistas y perredistas de nuestro país. Hoy estamos en la fase final del ciclo foxista y podemos afirmar que la mayoría de esos patriotas de opereta que afirmaron con voz emocionada las palabras que acabo de citar hicieron cuanto estuvo en su mano para que le fuera (y le siga yendo) mal a Fox. Los males que a la patria se le han seguido por su conducta saboteadora y estúpida los tienen absolutamente sin cuidado: no tienen patria (ni matria), no la conocen, no la aman y les viene quedando más lejos que Zambia. Para ellos lo fundamental era demostrar que este gobierno simplemente no sabía gobernar, aunque bien se guardaban de decir que, tal como se presentaron las circunstancias, con un Legislativo mayoritariamente opositor, toda iniciativa de cambio y de gobierno estaba condenada a fracasar sin la concurrencia y el patriotismo de esta oposición primitiva y dinamitera. Destaco aquí la condición hipócrita y taimada del PRI que fue el partido directamente agraviado, descobijado y damnificado por el triunfo de Fox. Olvidamos demasiado rápido, pero yo conservo las imágenes y las palabras de próceres tan señalados como Dulce María Sauri o Roberto Madrazo, tan aparentemente dispuestos a cooperar y tan íntima y firmemente decididos a hacer tropezar una vez tras otra al nuevo gobierno. Estaban y siguen estando en actitud de haber sido directamente ofendidos y despojados. En su pequeñísima mentalidad existe la convicción de que México es propiedad exclusiva del PRI. Hagan de cuenta que Dios les hubiera concedido una franquicia eterna. Desde esta percepción elemental y tomando muy en cuenta todas las malas pasiones que tienen uso de suelo en la almeja (despectivo de alma) de un dinopriista, para la pandilla que tenía secuestrado al país era indispensable demostrarle a los mexicanos el brutal error que habían cometido al echarlos de tan mala manera de Los Pinos. Según ellos, esto fue una magna injusticia histórica, un grave error, una radical pifia de la ciudadanía. Por lo mismo, era prioritario demostrar que sólo el PRI sabe gobernar y, consecuentemente, la malagradecida ciudadanía que había cometido la falta casi imperdonable de quitárselo de encima merecía un castigo ejemplar con el fin de que hiciera un acto de contrición, solicitara piedad y lo trajera de regreso a ese lugar que es suyo y solamente suyo. En esto ha consistido la gran estafa. Están a punto de salirse con la suya. A muchísimos ciudadanos ya los han convencido de que sin líderes morales como Manlio Fabio, Bartlett, Montiel, Chuayffet, Madrazo, Gamboa Pascoe, la Gordillo, Salinas, Palacios Alcocer y demás garrapatas anormales, México no puede sobrevivir. Los razonamientos (es un decir) que los avalan son secreciones cerebrales del tipo de: serán rateros, pero saben gobernar... serán asesinos, pero mantienen la paz social... serán narcopolíticos, pero por lo mismo saben negociar con los cárteles... serán malos mexicanos, pero en el mundo globalizado la idea de patria no significa nada. Todas estas contrahechuras se fabrican desde un terreno mediáticamente preparado y abonado por una taimada campaña que ha insistido en un punto: todos hemos querido ayudar a Fox, pero el pobre no tiene operadores ni capacidad de negociación. Pregunto: ¿quién puede "operar" con Manlio Fabio, o quién puede negociar y llegar a acuerdos con un traidor de tiempo completo como es Madrazo? Leer todo esto como una defensa de Fox sería mi fracaso como escritor. Mi pretensión es otra. Lo que quiero decir es que Fox es un ser limitado (al norte por su falta de oficio e ingenuidad y al sur por su señora), pero al mismo Cristo resucitado que hubiera llegado a Los Pinos no le hubiera ido mejor rodeado de esa legión de Judas tronadores con los que había que lidiar. Él también hubiera sido víctima de la gran estafa. Al final del día, ellos pretenden decirnos que el gran culpable es Fox y que ellos, por más que quisieron ayudarlo, no pudieron, pero eso sí, constituyen nuestra gran esperanza. Lectora, lector querido: ¿deseas que estos bichos vuelvan a infestar Los Pinos? 9/6/2005 Sergio Sarmiento - Tragediaslaro que hay diferencias entre los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001 y el impacto del huracán "Katrina" que entró a tierra en Nueva Orleans el pasado 29 de agosto. Pero también hay coincidencias. La magnitud de ambas tragedias fue incorrectamente calculada en un principio. Inmediatamente después de los ataques del 11 de septiembre, el número de posibles víctimas mortales se calculó en alrededor de 10 mil. Al final, se contabilizaron 2 mil 986 muertos (Wikipedia). También en el caso del huracán "Katrina" se hizo un cálculo original erróneo, sólo que en sentido contrario. Primero se pensó que había sólo alrededor de un centenar de muertos. Ayer el alcalde de Nueva Orleans, Ray Nagin, habló de posiblemente 10 mil. En términos de pérdidas humanas la tragedia de Nueva Orleans es superior a la del 11 de septiembre. En ambos casos las autoridades estadounidenses tuvieron información que podría haber reducido las consecuencias de lo ocurrido, pero no reaccionaron de manera adecuada u oportuna. Antes de los ataques del 11 de septiembre, la inteligencia estadounidense captó información acerca de un grupo de personas de origen árabe que tomaban clases de pilotaje de aviones comerciales sin preocuparse por aprender a aterrizar. Pero esta información se perdió en la avalancha de datos sin importancia que saturan los sistemas de inteligencia de ese país. Para "Katrina" había información suficiente y por adelantado de que el huracán alcanzaría una categoría 5, la máxima en la clasificación Saffir-Simpson, y que esto sería suficiente para inundar una ciudad construida por debajo del nivel del mar y protegida por dos viejos y frágiles diques. Sin embargo, cuando llegó el huracán, pese a haber bajado su categoría a 4, la ciudad parecía poco preparada para afrontar un meteoro de esa magnitud. Las autoridades federales estadounidenses no supieron reaccionar a tiempo ante la tragedia en ninguno de los dos casos, y cuando finalmente lo hicieron actuaron con poca eficacia y visión de lo que querían conseguir. La reacción final estadounidense a los ataques terroristas del 11 de septiembre fue la invasión de Iraq, un país que no había tenido nada qué ver en esos ataques, y la cual ha empantanado al ejército de los Estados Unidos en un conflicto del que no puede ya escapar. En su momento, sin embargo, esta guerra facilitó la reelección del Presidente George Bush ya que proyectó la imagen de un mandatario dispuesto a enfrentar a un enemigo al que se veía como un agresor a los Estados Unidos. En el caso de "Katrina" las autoridades tardaron cuatro valiosos días en reaccionar. Y cuando lo hicieron tuvo que ser a través de un contingente armado con instrucciones de disparar a matar a los saqueadores que ya proliferaban por las calles. El gobierno de Estados Unidos ha enfrentado las dos grandes tragedias a la vieja usanza: arrojándoles dinero. Pero a pesar de que la magnitud de la destrucción en Nueva Orleans es superior a la de las Torres Gemelas, la cantidad de dinero que se le está encauzando es significativamente inferior. La semana pasada el Congreso de Estados Unidos aprobó una partida especial de 10 mil 500 millones de dólares en fondos de emergencia para las zonas afectadas por el huracán. La guerra en Iraq, mientras tanto, ha costado cerca de 200 mil millones de dólares. Me queda claro que es muy fácil decidir a posteriori y sin responsabilidad cuál debió haber sido la reacción de un gobierno ante una tragedia. Por eso son tan numerosos los buitres que buscan aprovechar estos acontecimientos para su beneficio político. Todavía hoy se me enchina la piel al recordar a los grupos de presión en México que aprovecharon la tragedia de los sismos del 85 para medrar con los proyectos de reconstrucción. Pero hay buenas razones para pensar que el gobierno de Estados Unidos ha equivocado sus prioridades al enfrentar sus propias tragedias. Puede pensarse que un gobierno que no desperdicia recursos en una guerra imposible al otro lado del mundo estaría en mejor posición para apoyar a su propia población afectada por un desastre o para mantener el orden en una ciudad víctima de un huracán. Pero hasta ahora el Presidente Bush ha preferido pelearse con fantasmas que enfrentar los verdaderos problemas de su país. 8/10/2005 El Mal Menor - Por AFA8/3/2005 Tronco Común - Sergio Sarmiento"Contradicción que nadie se puede explicar: de cerca, el amigo es menos amigo y el enemigo menos enemigo". Anónimo Hace algunos meses tuve la oportunidad de escuchar discursos casi consecutivos de Andrés Manuel López Obrador y de Roberto Madrazo. Fue impactante escuchar que las posiciones de ambos eran virtualmente iguales. Ambos declararon su rechazo al neoliberalismo y los dos expresaron su convicción de que la desigualdad es el principal problema de la sociedad mexicana. La razón de esta identidad ideológica es la unidad de origen. No se trata sólo del hecho que López Obrador y Madrazo provienen ambos de Tabasco -una entidad en donde a lo largo de décadas, o quizá de siglos, se sembraron una serie de dogmas políticos que se convirtieron en legado compartido- no de que tanto Madrazo como López Obrador fueron en su momento priistas inconformes. López Obrador, quien fue presidente del PRI en Tabasco, ingresó a esta organización con el ánimo de cambiar al País a través de un partido que era entonces la única opción para ser gobierno. Madrazo, quien como López Obrador participó en el PRI desde muy joven, quedó marcado por el fallido intento de su padre, don Carlos, por democratizar el partido. No debería sorprendernos que en México los políticos de todos los partidos rechacen el neoliberalismo. En nuestro país este término no tiene denotación: se utiliza constantemente, pero no designa nada ni a nadie. La expresión no enmarca una ideología concreta. Quienes la denostan, sin embargo, caen en una contradicción, pues se consideran herederos de la tradición liberal del siglo 19. Nadie en México se define a sí mismo como neoliberal. Ciertamente no lo hace Santiago Creel, quien ha cuestionado públicamente el neoliberalismo, pero tampoco los otros precandidatos del Partido Acción Nacional, supuestamente de derecha. No olvidemos que Felipe Calderón fue el dirigente que trató de mover al PAN al centro del espectro político. Ni siquiera Carlos Abascal, el Secretario de Gobernación, con su fama de derechista, es un neoliberal. Todo lo contrario: su pensamiento es claramente conservador y opuesto a las expresiones del liberalismo. Su ideología económica se enmarca más bien en la doctrina social de la Iglesia católica. El hecho de que López Obrador y Madrazo -como tantos otros políticos mexicanos- rechacen el neoliberalismo, no significa, por supuesto, que se consideren parte de una misma corriente política. Desde mi punto de vista, López Obrador considera que Madrazo representa una clase corrupta que rechaza el neoliberalismo de dientes para fuera con el fin de promover negocios privados. Madrazo, en cambio, parece ver a López Obrador como un político idealista que detrás de su rechazo al neoliberalismo esconde una falta de comprensión de cómo funciona la economía o que oculta detrás de su supuesta ingenuidad económica una aviesa ambición de poder. El énfasis que ambos políticos rivales hacen en el combate a la desigualdad es también paradójico. Nuevamente esta identidad puede ser producto de que ambos proceden de una misma cultura política o de que ambos padecen la misma ingenuidad económica. Claro que en México hay enormes diferencias de ingreso y de riqueza. Pero quienes ven en esto el principal problema del País no se dan cuenta de que están confundiendo un síntoma con la enfermedad. El verdadero problema de México no radica en la desigualdad, sino en la pobreza. Poco importa que haya una gran diferencia entre lo que gana el más rico y lo que obtiene el más pobre. Lo realmente relevante es que el pobre no tiene lo suficiente para darse un nivel de vida digno. En esta identidad de criterios tanto López Obrador como Madrazo cometen un error fundamental. La experiencia histórica en otros países nos demuestra que cuando se genera riqueza y se combate la pobreza se reducen las diferencias sociales. Pero cuando se pretende hacer del combate a la desigualdad el objetivo fundamental de la política económica, castigando por ejemplo a los ricos con elevados impuestos, se disminuye la creación de la riqueza y, por lo tanto, aumenta la pobreza. Creo que sería un buen ejercicio para Madrazo y López Obrador escuchar mutuamente sus discursos. Si fueran honestos se darían cuenta de la similitud de sus conceptos. Y esto debería espantar a ambos, puesto que los dos suelen definirse en contraposición al otro. Es tanta su similitud que no se dan cuenta de que provienen de un tronco común. Bortolini y Ebrard Miguel Bortolini, el jefe delegacional en Coyoacán que antes promovió la leche Bety, ha cometido un error imperdonable al usar fondos públicos para apoyar la candidatura de Marcelo Ebrard. Hay que reconocer, sin embargo, que el video disponible no muestra que Ebrard haya cometido ninguna falta. 7/19/2005 Va en serio - Federico Reyes HerolesLos partidos, los políticos y la política viven días de brutal descrédito. La condena ciudadana no hace excepciones: todos son igual. Cuando más algunos matices aparecen por allí, unos son vistos como menos deshonestos, otros como menos mentirosos. Ese descrédito generalizado ha traído una consecuencia nefasta: el envilecimiento de la palabra. Para qué poner atención en los dichos de los políticos, si todos mienten. Esa reacción, muy común por cierto, nos hunde aún más, equivale a extender una amplia licencia para mentir y engañar. Si no exigimos respeto a la palabra, no podremos descubrir las ideas que están detrás. Comencemos entonces por allí: cero tolerancia a los lances insostenibles; cero tolerancia a la demagogia que envenena. Cualquiera que sea el origen exijamos respeto a las palabras, respeto a las ideas, respeto a nosotros mismos. Si adoptamos esa actitud el debate en el 2006 puede elevarse.
El domingo pasado López Obrador dio un paso importante. Apoyado en sus Redes Ciudadanas lanzó sus "50 compromisos para recuperar el orgullo nacional". En la lista hay de todo desde pronunciamientos totalmente demagógicos hasta cuestiones de fondo. De entrada, el ejercicio debe ser visto con buenos ojos. Tenemos ya un documento para iniciar la discusión, hay una palabra empeñada y propuestas concretas. Ojalá y el método sirva de acicate a otros aspirantes. Con ánimo de orden las clasifiqué en tres rubros: las sugerentes, las meramente declarativas y las demagógicas. Los números serían los siguientes: 13 sugerentes, 24 declarativas y 13 demagógicas. Sugerentes. Otorgar becas a discapacitados pobres puede tener un efecto liberador sobre millones de personas dedicadas a atender a parientes. Revisar la edad de jubilación, beneficia al déficit de pensiones. Crear 200 preparatorias y 30 universidades públicas, habría que revisar números, pero el rumbo es correcto. Ampliar la cobertura de estaciones culturales, habría que ver cómo financiarlas. Sembrar un millón de hectáreas de maderables, bien, es vergonzosa nuestra ineptitud maderera. Definir una política integral del agua, es tema de temas, urge. El precio deberá estar incluido. Realizar 500 mil acciones de vivienda y generar 400 mil empleos anuales, en ambos rubros el rumbo es correcto, pero las metas muy mediocres en relación a las necesidades. Construir dos puertos comerciales, Salina Cruz y Coatzacoalcos, bien, el impacto del transporte en productividad es altísimo. Habría que revisar las condiciones de los estibadores y mafias aledañas. Implementar el tren bala a Estados Unidos. No sé si el bala sea el correcto, lo que resulta increíble es que el autotransporte cancele la vía ferroviaria que es mucho más barata. El impacto en competitividad es fuerte. Construir el nuevo aeropuerto internacional de Tizayuca. En ese terreno nos estamos quedando muy atrás. Con la simpatía de Atenco o sin ella el de la Ciudad de México tendrá que ser revisado. Priorizar con Estados Unidos el tema migratorio, muy relevante. Simplificar el pago del ISR, de acuerdo. Concesionar la operación de bancos regionales, interesante. Todas las propuestas demandan mucho estudio, pero hay un punto de arranque. Declarativas. Sirven de muy poco, normalmente les falta el cómo. Otras son simplemente obligaciones del gobernante. Garantizar salario mínimo por arriba de inflación. Mejorar atención de IMSS e ISSSTE. Garantizar educación pública gratuita. Entregar de manera gratuita útiles escolares. Apoyar la investigación científica. Fomentar la práctica del deporte. Estimular la creación artística. Fomentar la lectura. Apoyar el fomento agropecuario. Fomentar la actividad pesquera. Modernizar el sector energético sin privatizar la industria eléctrica y el petróleo. ¿De dónde va a conseguir los 15 mil millones de dólares anuales? Impulsar la inversión pública y privada para obra pública y vivienda. Promover el desarrollo de las ramas industriales que generen más empleos. Frenar la emigración de las maquiladoras. Otorgar créditos para el autoempleo. Fomentar la actividad turística. Respetar la libertad de expresión y credo religioso. Garantizar la seguridad pública. Combatir el desempleo y la pobreza. Desterrar la corrupción policiaca. Hacer valer los principios de no intervención, autodeterminación de los pueblos y solución pacífica de los conflictos. Combatir a fondo la corrupción. Reordenar la deuda pública. Mantener el equilibrio macroeconómico. Impulsar un nuevo federalismo. Respetar la autonomía del Legislativo. Acatar las resoluciones del Judicial. Lo curioso de esta lista de propuestas declarativas es la total semejanza con el discurso de muchos priistas o panistas. López Obrador trata de presentarse como de centro y para ello enumera una serie de lugares comunes. Llama la atención que respetar la autonomía del Legislativo o acatar las resoluciones del Judicial o respetar la libertad de expresión sean propósitos de gobierno, compromisos. Paso ahora a los lances que me parecen verdaderamente irresponsables o meramente demagógicos. Reconocer los derechos de los pueblos indígenas. Ya lo discutió el Legislativo y el punto central es la aplicación de la autonomía a la coordenada territorial. Establecer la pensión alimentaria para adultos mayores. No sería más cauteloso plantear cómo resolver el agobiante problema de pensiones que arrastramos antes de prometer lo insostenible. Atención médica y medicinas gratuitas, ¿a 45 millones de mexicanos que están fuera de las instituciones? ¿Ya hicieron cuentas? Evitar la libre importación de maíz y frijol prevista en el TLC. Es de nuevo mirar para atrás. Tarde o temprano, México tiene que encarar su baja potencialidad cerealera y la necesidad de ir a una profunda reconversión agropecuaria. No usar al Ejército para reprimir. Perdón, pero hay un uso legítimo del monopolio de la violencia al que ningún gobernante puede renunciar. Es su obligación hacer respetar las leyes. Son las causas las que justifican la acción. Reducir a la mitad el salario del Presidente. Demagogia pura, mejor salarios realistas y públicos a apoyos indirectos. No aumentar los impuestos, no cobrar el IVA en alimentos y medicinas. La injusticia e ineficacia fiscal del país comienza por la no generalización de los impuestos. Si lo actual es lo correcto, mal vamos. Resolver en definitiva el Fobaproa. Ese asunto no compete ya al Ejecutivo. ¿Qué quiere decir? No usar la Presidencia para ayudar a amigos y destruir adversarios. Pues en el PRD sí la han usado, sobre todo para lo último, de Eraclio Zepeda a Cárdenas. Someter al Presidente al principio de revocación del mandato. Si se quiere caminar hacia el sistema parlamentario o semiparlamentario hay que plantearlo en conjunto. El asunto va más allá de sus funciones. Con todo y el evidente predominio de la demagogia y el vacío en las definiciones básicas, los compromisos son un avance. 7/12/2005 ¿Terminó la fiesta? - German Dehesa
Ya terminé. Mi presupuesto inicial era de nueve fiestas, pero ya no doy. Mis reservas probadas están a punto de extinguirse. Por el momento, mi gran ilusión es que alguien me confunda con algún capo y esto dé motivo para que la PGR, siempre caritativa, me confine, llame a sus honradísimos testigos protegidos, me acuse de tráfico de coyotas (¿han probado las coyotas?) y así me proporcione algunos meses de bien ganado descanso. ¡Ayoyanó! 6/9/2005 AMLO-Salinas, "Te pareces tanto a mí..." - Salvador García SotoLa popular canción del cantautor de Juárez bien podría servir para ilustrar que, detrás de sus odios enconados, su enemistad declarada y la mutua obsesión que los hace verse uno al otro como el mismo demonio , Andrés Manuel López Obrador y Carlos Salinas de Gortari no son tan distintos como se creen. Aunque opuestos en ideologías y orígenes, en sus actitudes, sus desplantes y su forma de hacer política hay un parecido sorprendente. Si Andrés Manuel está dispuesto a traicionar al PRD porque cree que no le sirve y busca sustituirlo por una estructura paralela que montará sobre el perredismo, Carlos Salinas también montó sobre el PRI una estructura propia y en algún momento intentó, sin éxito, desaparecer al priísmo. En realidad tanto AMLO como Salinas sienten que sus partidos, más que ayudarles les estorban. Y detrás de esa percepción de cada uno hay rasgos de autoritarismo puro: el partido es un contrapeso a su fuerte personalidad y, como a ambos les disgusta la crítica, se colocan por encima de cualquier corriente o grupo que desafíe su poder y sus caprichos. Con diferencias de matiz, los dos aplicaron como gobernantes una política social corporativa y clientelar. Los apoyos sociales de Andrés Manuel a los viejitos, madres solteras y desvalidos, son lo que el Pronasol fue para Salinas : semilleros de votos y una clientela política incondicional que llega a adorar, hasta el fanatismo, a sus benefactores. A ambos les apasiona y entienden, como pocos, el manejo del juego mediático. Negocian personalmente con dueños de medios, dan clases de periodismo a los periodistas, dictan agendas a los jefes de información, y cuando un tema o pregunta les molesta, simplemente no responden. En ese manejo mediático se ubica la estrategia de hechos consumados que Salinas aplicó tanto en su gobierno: primero dar el golpe en los medios y cuando la opinión pública lo dé por consumado, procedes. Lo que Salinas hizo, por ejemplo con el TLC y su negociación, es lo que ahora López Obrador hace cuando dice que quiere vivir en Palacio Nacional y cuánto quiere ganar cuando sea Presidente. Los dos son encuestócratas . Si con Salinas comenzó en México la práctica de someter a encuestas y grupos de enfoque las decisiones de gobierno, con López Obrador se ha llevado al paroxismo. Uno y otro son políticos que se despiertan con la encuesta del día y con sus índices de popularidad y se duermen con los resultados de los grupos de enfoque que evalúan sus acciones. Sus estilos de ejercer el poder no han sido tan distintos. Igual que Salinas tuvo en Joaquín Hernández Galicia al personaje público que castigó con toda la fuerza del Estado por agravios personales, aunque a la sociedad se lo vendió como un "golpe a la corrupción", López Obrador tiene en el empresario Carlos Ahumada a su preso que por motivaciones políticas y una animadversión personal del jefe de gobierno está siendo tratado con toda la saña y también es presentado como ejemplo contra la corrupción. Los dos, La Quina y Ahumada llegaron a ser una amenaza política y económica para Carlos Salinas y Andrés Manuel , respectivamente. Y los dos pagaron caro el precio de desafiar el poder de esos políticos. Para no hablar del pasado salinista de los principales operadores de AMLO , basta decir que comparte con Salinas al mismo cerebro de campaña: Manuel Camacho Solís , hombre clave en el triunfo cuestionado de Carlos , lo será también si AMLO llega a la Presidencia. Su influencia es tal que entre las Redes Ciudadanas del Proyecto Alternativo de Nación y los Comités de Base de Solidaridad, sólo parece haber un cambio de nombre. Pero al final de tantos parecidos y similitudes entre los declarados enemigos, hay un paralelismo que es el que más inquieta: Carlos Salinas de Gortari y Andrés Manuel López Obrador comparten un mismo sentimiento aspiracional que los equipara como mesiánicos: los dos creen que refundarán al país, que crearán una nueva sociedad y un nuevo orden, y que después de ellos la historia de toda una nación será distinta Salvador García Soto 6/1/2005 Confeti de Aluminio - Jorge G. CastañedaPara un analista convencional parecería que López Obrador ha cometido muchos errores que afectarían su imagen pública. En la era posdesafuero lo que dice y se dice de él son ocurrencias y seudopropuestas: los trajes, el reloj, la mudanza a Palacio Nacional, la donación de Los Pinos al bosque de Chapultepec, o la autorrebaja de sueldos han monopolizado la primera plana de los medios escritos y el mejor horario en los electrónicos. |
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